En Ovejas, ‘el Lobo’ y su gaita siguen vivos

En Ovejas, Sucre, a Julio Martínez le asignaron el apodo de ‘el Lobo’ después de que le diera por entonar durante varias noches la misma melodía: «Esta es la canción del lobo, el lobo, el lobo…», pieza que después hizo famosa la cantante Irene Martínez, la dueña de la música folclórica picante. Hoy, él y su gaita siguen vivos, sobreviven contra viento y marea.

Julio Enrique Martínez Causado todos los años sagradamente se dedica a compartir, enseñar y abrir con especial sigilo su caja de madera, vieja y rústica, custodiada por un candado que guarda celosamente uno de sus secretos mejor guardados: su gaita, construida e interpretada por él mismo. El año pasado, ‘el Lobo’ después de muchos ires y venires fue el protagonista del Festival de Gaitas de Ovejas, Sucre, versión,  31, que lo homenajeó con honores.

Julio Martínez, ‘el Lobo’, gaitero homenajeado en el 2015, Festival de Gaitas en Ovejas-Sucre.

La casa de ‘el Lobo’ está a pocos kilómetros de Ovejas, ahí vive y trabaja con toda su familia, hijos y nietos. Desde la entrada de la carretera se divisan los campos, donde cultivan ají, ajonjolí, ñame, yuca y tabaco. También fabrican instrumentos folclóricos con los recursos de su finca.

Las letras de las canciones de ‘el Lobo’ tratan de la vida cotidiana, los personajes que protagonizan sus historias son gente real, como los paisajes, las fiestas populares y los acontecimientos que va contando. Los ha vivido y forman parte de su vida y es eso lo que le da el carácter único a su música. Por las noches a menudo suenan los tambores y la gaita por toda la vereda,… es ‘el Lobo’ tocando con sus hijos.

Instrumentos musicales fabricados por Julio Enrique Martínez Causado, ‘el Lobo’.

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