Virus poco conocido es más peligroso que el zika

En los últimos meses la comunidad médica ha estado centrando su atención y preocupación en el virus del zika y en los riesgos del contagio de esta infección durante el embarazo. El zika ha dejado secuelas terribles, principalmente en Brasil, por los defectos congénitos que causa al feto cuando una mujer se contagia durante la gestación.

Sin embargo, hay otro virus del que casi no se habla, que es mucho más prevalente que el zika y que plantea una amenaza mucho más grande para las mujeres embarazadas. Se trata del Citomegalovirus o CMV, el principal causante de malformaciones como microcefalia y sordera en recién nacidos.

«Mientras todos han estado preocupados por los bebés contagiados con zika (con buena razón), hay otra infección viral que ha estado causando miles de defectos de nacimiento en Estados Unidos cada año», le dijo al diario New York Times el doctor Mark Schleiss, director de Enfermedades Infecciosas Pediátricas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota.

Sólo en Estados Unidos, cada año entre 20.000 y 40.000 bebés nacen con este trastorno llamado infección congénita por CMV. Al menos 20% de ellos, unos 8.000, tienen o desarrollan discapacidades permanentes como sordera, microcefalia y déficits intelectuales.

«No solo en Estados Unidos, sino también en Europa es la principal causa de malformaciones congénitas», le dice a BBC Mundo el doctor Alejandro Reyes Martín, pediatra especialista en Neurología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares.

Propagación

El CMV pertenece a la familia de los virus del herpes. Se propaga con los fluidos corporales, como saliva y orina, y puede transmitirse por contacto cercano con niños pequeños que portan el virus cuando, por ejemplo, se les cambia el pañal. También puede transmitirse con los besos y las relaciones sexuales y una vez que el virus entra en el organismo, queda allí para toda la vida y puede volver a reactivarse.

La mayoría de la gente con CMV no presenta síntomas. En las mujeres embarazadas las  formas de contraer el virus CMV más comunes son el contacto con la saliva, la orina de los niños pequeños y el contacto sexual.

«Si el virus afecta al principio del embarazo las malformaciones pueden ser graves y se puede perder el feto. Pero lo que produce más problemas, en relación con la sordera, microcefalia, con retraso sensorial, etc., son las infecciones en el tercer trimestre del embarazo», «, explica el doctor Reyes.

Aunque un bebé que tiene la infección puede parecer sano, los problemas de salud o discapacidades pueden presentarse dos años o más después del nacimiento o pueden no aparecer nunca.

Fuente: BBC Mundo

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