Ciudad

El fuego dejó sin sitio de trabajo a más de 20 vendedores del Mercado Público de Montería

Que la Alcaldía de Montería les tienda la mano para ocupar cuanto antes sus lugares de trabajo es la esperanza que tienen los vendedores del antiguo Mercado Público de Montería, cuyos negocios fueron afectados por un incendio, este jueves.

De paso, también pidieron a la administración municipal que aproveche este momento para hacerle refacciones al mercado.
En la tarde de este jueves, funcionarios de la Alcaldía terminaban el censo, para establecer quienes en realidad son los propietarios afectados, así como el material que perdieron y su costo.

Por lo pronto, Leonardo Díaz, director de gestión del riesgo municipal, indicó que lo establecido inicialmente por el Cuerpo de Bomberos de Montería, es que se afectó un 20% de los locales existentes en el mercado, entre 20 y 25, y que se adelantan las investigaciones para saber exactamente como comenzó el fuego.

Son pequeños locales, muchos con estructura de madera, dedicados a la venta de alimentos preparados, pero también el incendio afectó ventas de frutas, algunos de muebles y uno de mantenimiento de electrodomésticos.

A correr
Según testigos, el fuego comenzó en la cafetería. Como ya eran entre las 6:30 y las 6:45 de la mañana, había movimiento y los vendedores intentaron apagar el fuego, y comenzaron a sacar los enseres.

Uno de ellos es Fredis Torres, un técnico electrónico, quien contó que desde hace 20 años tenía un taller donde compraba, vendía y arreglaba televisores. “El fuego lo provocó un corto de la luz, en el negocio del señor Villegas (la cafetería) en toda la esquina; pero eso estaba cerrado y cuando él quiso venir ya el fuego estaba arriba y no se pudo controlar”, expresó.

La cuantía total de las pérdidas no se estableció, pero hay que tener en cuenta que en su mayoría son puestos pequeños, de propiedad de los vendedores, quienes ahora se quedarán sin el sustento diario, pero con las deudas económicas.

Por ejemplo, Antonio Galindo explicó: “Yo tengo una venta de jugos y empanadas. Estaba preparando los jugos, cuando sentí el fogaje y el humo del puesto que estaba al lado. Salimos a buscar agua y a sacar lo que se podía sacar”. Ahora quedó ‘en la calle’, casi todo se perdió. “Saqué unas cuantas cosas, lo demás se me perdió… como la fruta, una licuadora, las mesas, una sombrilla…”

Por su parte María Cristina Espitia, vendedora de fritos, afirmó que cuando comenzó el fuego ya tenía preparada una buena cantidad de empanadas, arepa’e huevo y papas rellenas. “Todo lo tenía armado. Perdí todo… las poncheras, el aceite, prácticamente todo. Perdí unos 300 mil pesos solo en que era el plante. Estoy pensando que voy a hacer ahora, soy madre soltera, como voy a sostener a los hijos” exclamó.

En la tarde, seguían sacando pedazos de madera convertidos en carbón, tejas rotas, utensilios de plástico chamuscados y ladrillos de las paredes que fueron demolidas para evitar un peligro posterior. Los vendedores contemplaban lo que quedó de sus pertenencias.

Algunos se quejaron de que hay que mejorar las condiciones del mercado. Uno de ellos, Fredis Torres, el del taller de electrodomésticos, dijo que el alcalde “debe meterle la mano, hacerle mejoras al mercado internamente; una de las mejoras sería la energía, los locales todavía son de madera, desde hace 50 años y muchas cosas que están fuera de nuestro control deben mejorar, y si no se hace presente la alcaldía no habrá control”.

Claro está, hay que aprovechar no solo para reconstruir los puestos de los vendedores, sino para mejorar las condiciones generales de un mercado que vio irse buena parte de la clientela hace unos años, cuando quitaron las ventas de verduras de la calle 36, y algunos clientes más, recientemente, aburridos de las incomodidades que causa al peatón la remodelación de las calles adyacentes.

 

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