Cirugías estéticas, cicatrices a flor de piel

Los resultados inmediatos que ofrecen las cirugías estéticas continúan cautivando a hombres y mujeres, que pese a escuchar historias sobre los efectos que meses o años más tarde han causado algunos procedimientos quirúrgicos, terminan poniendo en riesgo sus vidas.

En este encuentro con el bisturí, hay quienes han hallado el camino a la felicidad, pero otros enfrentan una dura realidad que los hace sentir como si estuvieran en el infierno.

Seis años de martirio y desconsuelo

A punto de suicidarse, con deudas con diferentes entidades bancarias y pagadiarios,  y el recuerdo de las palabras de su exesposo, quien la comparaba con un monstruo, se encuentra María Doria Negrete, una mujer que buscó mejorar su calidad de vida a través de un procedimiento quirúrgico, pero que al final lo que realmente encontró fue un camino de sufrimiento, dolor y lágrimas que todavía no acaba.

María, oriunda de Lorica, Córdoba, afirma que acudió hace seis años al quirófano porque pasaba con dolor de espalda y cervicales, ocasionado por el peso de sus senos. En ese entonces era talla 42, lo que hizo necesaria una intervención quirúrgica para reducir el tamaño de sus mamas.

El 14 de marzo de 2010 inició el viacrucis de esta guerrera que se ha enfrentado en los tribunales exigiendo justicia por su caso. Las diligencias médicas las hizo a través de Sanidad de la Policía Nacional, ya que para ese entonces su esposo era activo en esa institución.

“Cuando el médico entró a la sala yo me asusté. Se supone que un doctor debe ingresar a una sala de cirugía con bata, guantes, esterilizado, pero estaba con su ropa normal”, relata la afectada.

Narra que en ese momento sintió que el quirófano de la Clínica Montería, donde le realizaron la operación, se convirtió en un ring de boxeo, pues ese episodio con el médico fue para ella como el primer campanazo de muchos combates que se avecinaban.

Horas después de la cirugía fue dada de alta y se fue a casa de su hija, quien para entonces era estudiante de octavo semestre de medicina. Una enfermera llegaba hasta allí para realizarle las curaciones.

Sostiene que en los controles para examinar la evolución de la cirugía, el médico que la operó nunca estaba. “Cualquiera que estuviera hacía el trabajo de él”, dice María, al tiempo que destaca que a los pocos días sus senos se abrieron, lo que la obligó a someterse a una segunda intervención quirúrgica el 14 de abril.

En medio de lágrimas, dolor y algo de rabia, recuerda: “el remedio fue peor que la enfermedad”. Ese mismo día en la tarde sus senos se volvieron a abrir.

“Fue una lucha. Una de mis hijas tuvo que pelear para que me trasladaran a Medellín y lo consiguió, pero no me apoyaron con nada, a mi familia le tocó asumir todos los gastos, desde medicamentos hasta hospedaje y alimentación”, María.

Sus peores días apenas estaban por venir. Tomó fuerzas y decidió demandar al médico cirujano Yesid Martínez Díaz por el mal procedimiento realizado, los daños y repercusiones que esta situación había traído a su vida. Cuando iniciaron las audiencias asegura que siempre vio la balanza inclinada a favor del médico por parte de la juez.

“En esos momentos siempre me hacían quedar a mí como la mala y culpable de todo. La juez Luz Marina Saleme Eljach nunca actuó con objetividad, tanto así que mi caso se cerró y el veredicto fue que me tocaba pagar los costos del proceso. Cosa que jamás hice porque fue injusta la decisión”, afirma María.

De Yesid Martínez Díaz se conoce que es cirujano plástico, estético y reconstructivo; es miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Estética ( SCCP) y está radicado en Bogotá. Aunque el caso jurídico de María se cerró y en los estrados se determinó que él no es culpable de lo que le ocurrió a la mujer, este medio intentó contactarse con el galeno para conocer su posición frente al drama que padece María, cuya cicatriz va más allá de la marca que quedó grabada en su piel.

Diana Paola busca justicia

El 9 de diciembre de 2011, en las instalaciones del Centro Oftalmológico de Córdoba, en Montería, Diana Paola Cordero Moreno fue operada por el médico Ramiro Alberto Pestana Tirado, con quien había acordado hacerse una liposucción y abdominoplastia. Ella asegura que desde el mismo día de la cirugía notó que algo no estaba bien.

Al día siguiente, la enfermera llegó a su casa a realizarle las curaciones. Cuando le retiró la faja encontró que la parte de su ombligo estaba enrojecido; sin embargo, creyó en ese momento que la causa era la faja.

El 11 de diciembre, la enfermera notó que el enrojecimiento era mucho más fuerte y que le salieron unas bombas de agua a Diana Paola, quien a la mañana siguiente se levantó con un fuerte dolor y un edema que la obligó a ir al Hospital San Jerónimo.

“Cuando llegué al hospital tenía la hemoglobina en seis, me hicieron tres transfusiones de sangre. Ante esta situación mi familia decidió trasladarme para Cereté. Llamaron al doctor Ramiro, se presentó al hospital y me dijo rasparía la parte afectada en mi abdomen”, Diana Paola.

Después de varios exámenes médicos le detectaron dos bacterias, la escherichia coli (proviene de la materia fecal) y la estafilococo aureus (de las vías respiratorias).

El daño que esta situación desencadenó en su vida la llevó a tomar la decisión de demandar al médico Pestana Tirado, pelea jurídica que ahora comienza.

El pasado 21 de octubre se llevó a cabo la audiencia de imputación de cargos contra el doctor Ramiro Pestana, quien acudió con su abogado defensor Carlos Martínez y en la cual el Fiscal 30, Juan Carlos Sáenz,  le imputó el delito de lesiones personales culposas con deformidad permanente a lo cual el médico no se allanó. Ahora el Fiscal tendrá 90 días para presentar formalmente el escrito de acusación y así fijar fecha para la nueva audiencia.

Pese a que este medio intentó por diversas formas contactarse con Ramiro Pestana Tirado para lograr una declaración sobre este caso, no se obtuvo ninguna respuesta por parte suya.

Vaya a la fija a la hora de hacerse una cirugía: Carlos Sebá del Castillo.

El cirujano plástico monteriano Carlos Sebá del Castillo, reconocido por su  trayectoria y trabajo, habló con La Prensa Web sobre la importancia de acudir a personal idóneo y profesional para hacerse un procedimiento estético.

Explica Sebá del Castillo que dentro de la Cirugía General se encuentra la Cirugía Plástica como especialidad y dentro de esta última están: la Cirugía Estética y la Cirugía Reconstructiva. En la Cirugía Reconstructiva se tratan enfermedades congénitas, quemados, microcirugías, etc. La Cirugía Estética, enfocada en el perfeccionamiento estético como bien lo dice su nombre, es la más propensa a ser hecha por cirujanos que no son cirujanos plásticos, esto último se debe -quizá- porque es vista como más lucrativa por los médicos y por la alta demanda.

“Las cosas marchan mal desde el comienzo”, asegura Carlos Sebá, quien explica que las razones por las que cada vez son más las pacientes víctimas de malos procedimientos son: recomendación de un amigo, búsqueda de economía o publicidad engañosa.

Sebá del Castillo indica que cuando un paciente se somete a hacerse una cirugía plástica con un médico no especialista hay más riesgo de no obtener el resultado deseado. “Habrá casos que no tienen dificultades. El problema es cuando las cosas no salen bien. Si ese médico no está entrenado para resolver las complicaciones, allí empieza el calvario del paciente”.

El profesional asegura que, como él, muchos cirujanos plásticos están a la espera de que por fin se apruebe la ley con la que se pretende que la cirugía plástica entre a ser una más de las especialidades médicas reglamentadas para su ejercicio en Colombia. Lo cual quiere decir que solo un cirujano plástico con título podrá hacer cirugías plásticas. «En Colombia solo hay dos especialidades médicas reglamentadas: Radiología y Anestesiología. Si como oftalmólogo quiero hacer cirugías plásticas, lo puedo hacer porque aún no están reglamentadas estas especialidades».

La mayor demanda de cirugías plásticas en el departamento de Córdoba proviene de Montería, donde aproximadamente son once cirujanos plásticos los que están aptos para realizar ese tipo de procedimientos.

«Actualmente siguen ejerciendo en Montería cirujanos o médicos que no son especialistas en Cirugía Plástica. Lo hacen con la colaboración de centros médicos y anestesiólogos. Esto se viene dando desde hace más de diez años, solo que cuando hay complicaciones o pacientes con malos resultados es cuando sale el asunto a la luz pública», puntualizó.

Galería

(Las imágenes pueden herir la sensibilidad del lector. Se recomienda discreción.)

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Famosas también han vivido un ‘infierno’ por las cirugías

Jessica Cediel: La presentadora colombiana vivió un verdadero calvario luego de que en el 2009 el médico Martín Horacio Carrillo le realizara un procedimiento estético en el que presuntamente le inyectó ácido hialurónico en sus glúteos. En 2011 la presentadora empezó a notar que le salía un “gordito” en la parte baja de su espalda, por lo que decidió acudir a un cirujano para removerlo. Fue allí cuando descubrió que lo que le habían inyectado era un líquido falso que no solo le ocasionó secuelas físicas sino psicológicas. Desde entonces inició una ‘novela’ judicial que todo el país conoce y que hasta el día de hoy no se ha resuelto.

Alejandra Guzmán: La cantante mexicana comenzó su drama en 2009, cuando se sometió a una operación de glúteos en la que le inyectaron sustancias que le produjeron una infección que la mantuvo en un hospital casi dos semanas. Durante el año y medio siguiente se realizó 18 cirugías y desde entonces ha estado bajo tratamiento médico. Adicionalmente, ha tenido que pasar por intervenciones quirúrgicas por molestias en la cadera derivadas del desgaste de la cabeza de su fémur izquierdo.

Leidy Noriega: durante ocho años la actriz y modelo, natural de Montería, vivió un ‘infierno’ como ella misma lo dice, por culpa de una cirugía plástica mal practicada. Tuvo que rechazar muchas ofertas de trabajo, su cara estaba desfigurada. En varias oportunidades, ha resaltado que cuando se hizo la operación en el año 2000 fue para perfeccionar su registro ante las cámaras. Le aplicaron una sustancia que supuestamente venía de Francia, pero seis años después, empezó el calvario. Indicó que en la actualidad ya ha superado este suceso, gracias a su actual esposo, Rodolfo Chaparro, quien es miembro de la Asociación Colombiana de Cirugía Plástica (ACCP) y quien la sacó de esa pesadilla.

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Proyecto de Ley busca ponerle un ‘tatequieto’ a las clínicas de garaje y estéticas inseguras

El miércoles 5 de octubre de 2016 se radicó el Proyecto de Ley que regula los procedimientos médicos y quirúrgicos con fines estéticos en Colombia, iniciativa legislativa de construcción colectiva entre el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación, la Academia, las Sociedades Científicas y el autor y ponente, senador Jorge Iván Ospina.

Según el médico y congresista del Partido Alianza Verde, Colombia es el quinto país en el mundo donde más se realizan procedimientos quirúrgicos con fines estéticos, y el tercero en América Latina, después de Brasil y México. Este año 12 personas han muerto por complicaciones en cirugías plásticas mal realizadas, y alrededor de 140 han presentado daños irreversibles por la misma causa, por ello se hace urgente su regulación.

Con esta ley solamente personas calificadas podrán adelantar procedimientos estéticos y plásticos de alta y mediana complejidad y únicamente se podrán realizar en clínicas debidamente habilitadas. Así mismo, establece que los prestadores de servicios de salud donde se realicen estos procedimientos quirúrgicos deberán contar con una póliza que cubra los gastos médicos derivados de las complicaciones que se puedan presentar.

El senador Ospina afirmó durante la ponencia del proyecto, que con su entrada en vigencia se impondrán drásticas sanciones a los profesionales de la salud y a las instituciones médicas que no cumplan con la nueva regulación.

Los galenos podrán ser sancionados con multas de hasta 1700 millones de pesos y 15 años de suspensión del ejercicio profesional, mientras que las clínicas podrán perder su habilitación, ser clausuradas definitivamente y ser sancionadas con multas por más de 6800 millones de pesos. Esto acabará con las clínicas de garaje y las cirugías realizadas en apartamentos y centros de estética que ponen en riesgo la vida y la dignidad de las personas.

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Ministro de salud y congresistas analizan proyecto de ley que regula las cirugías estéticas.

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