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Cordobesas: víctimas de sextorsión, pero no se atreven a denunciar

Una pareja en un municipio del Bajo Sinú decidió romper con la relación sentimental que tenía de varios años. Tiempo después, la mujer decidió reconquistar a su expareja, pero este se negó. Ante el rechazo, ella decidió recurrir a medidas desesperadas: le envió varias fotos desnudas. El hombre se aprovechó de la situación y la chantajeó exigiéndole dinero o favores sexuales a cambio de no publicar las fotografías en una página web o blog para adultos. Al final, las fotos fueron publicadas.

Otro caso se registró hace unos cuatro meses en Montería, donde una mujer llegó a un bar y entabló una conversación amena con un grupo de personas. Al pasar las horas, uno de ellos agregó, sin que ella se percatara, algo a su trago, posiblemente escopolamina. En medio del estado de indefensión de la mujer, por los efectos de la sustancia, estas personas aprovecharon para robar información de su celular, como fotografías, números de cuentas bancarias, datos laborales y otros. “Habían desencriptado la clave de acceso a su celular basado en patrones de movimientos dactilares estudiados en el mismo bar”, explica el jefe de Investigación Judicial y Delitos contra la Seguridad Ciudadana de la Sijín Córdoba, el teniente Julián Cely.

La mujer en mención despertó en un potrero a las afueras de la ciudad y con su celular infectado por un virus, en este le indicaron el monto de dinero que debía conseguir a cambio de liberarle la información del equipo. Lamentablemente, pese a que la víctima pagó más de un millón de pesos a cambio de recuperar la información, esta nunca le fue entregada.

Este tipo de situaciones se presentan a diario en nuestra sociedad y se denominan: extorsión sexual, también sextorsión, que muchas veces comienza con el sexting (envío de fotos desnudo o semidesnudo). Lo más curioso de estos dos casos es que ninguno fue denunciado ante las autoridades competentes. Las víctimas llegaron hasta las oficinas de la Sijín buscando orientación sobre los hechos acontecidos, pero al final desistieron de interponer la denuncia. Pese a que son muchas y muchos los que llegan buscando ayuda ante las autoridades, en Córdoba, por ejemplo, solo una mujer se atrevió a denunciar en lo que va corrido de este 2016.

Primera condena
El primer caso en el que las autoridades colombianas condenaron a una persona por sextorsión ocurrió en junio de 2012. Cabe aclarar que en el país no está tipificado este delito, pero sí existe la extorsión en el grado de tentativa.

Un hombre que se hacía llamar como Alejandro Escobar Gacha les exigía a sus víctimas 100 mil pesos a cambio de no publicar sus fotografías íntimas. Sumado a esto, también les pedía tener relaciones sexuales con él. El medio que utilizaba era Facebook. Una de las afectadas acudió al Gaula de la Policía, donde le aconsejaron concertar un encuentro con el victimario. Efectivamente la víctima lo citó y las autoridades lo capturaron.

La Policía pudo determinar que el nombre real del sujeto correspondía a Edwin Yesid Pava Zamora. El capturado fue obligado a cumplir una condena de 48 meses de prisión y debió pagar una multa de 300 salarios mínimos. La Corte Suprema de Justicia ratificó la condena por extorsionar a mujeres a través de Facebook.

La delincuencia también evoluciona

“Todo pertenece a una evolución de entornos. Hoy día la delincuencia a nivel mundial ve más rentable hacer fraudes en la red, que en terreno. Hay cifras a nivel mundial que reflejan pérdidas por la ciberdelincuencia de tres trillones de dólares. Esto ocurre, porque el delincuente ve menos las posibilidades de ser capturado, ya que el ataque puede ser generado desde cualquier parte del mundo”, explica el jefe de Investigación Judicial y Delitos contra la Seguridad Ciudadana de la Sijín en Córdoba.

Esta clase de delincuentes, dentro de una pirámide criminológica se ubican casi en la mitad de la empresa criminal, debido a que son personas que tienen conocimiento, experiencia y control emocional. “Estos son un poco más complicados porque tienen ciertos estudios en informática y muchas veces entra al internet profundo”.

Los ciberdelincuentes crean falsos perfiles, estudian a sus víctimas en sus entornos sociales, con quién anda, sus amigos, novia, novio, padres, dónde vive, con quién se relaciona, dónde estudia. Además, qué tipo de rasgos le gusta de otra persona: si es alto, bajo, moreno, blanco, flaco, y con base en esto crean un perfil. “En términos de estrategia, simplemente estudian al enemigo, preparan sus armas y atacan”.

Motivaciones del sexting
Un boletín de análisis en ciberseguridad del Centro Cibernético de la Policía Nacional dice que las razones más comunes por las que un adolescente o menor se toma fotografías y graba videos con contenido erótico y posteriormente lo comparte, ya sea con amigos, parejas o desconocidos, son por:

  • Baja autoestima: los adolescentes víctimas de sexting normalmente poseen baja autoestima y creen que compartiendo fotos de ellos desnudos podrían ser aceptados por un grupo determinado de la sociedad.
  • Seducir: buscan atraer a la persona que les gusta y seducirla para luego entablar una posible relación amorosa.
  • Demostrar afecto: compartir fotografías íntimas puede ser una señal de confianza y demostración de afecto hacia un amigo o pareja.
  • Inseguridad: la mayoría de los jóvenes que practica esta modalidad desconoce las graves consecuencias que esto podría traer a sus vidas, solo se da cuenta cuando es muy tarde.

El tipo de población más vulnerable ante el sexting son los menores de edad y adolescentes y personas hasta los 25 años, aunque también hay casos de adultos hasta los 35 años. En ambas poblaciones se está masificando la tecnología.

Combatiendo a los ciberdelicuentes
La Policía Nacional está enlazada a nivel mundial con 192 países que buscan contrarrestar y luchar contra la ciberdelincuencia. En Córdoba, la oficina de Investigación Judicial y Delitos contra la Seguridad Ciudadana de la Sijín inició este año una fuerte campaña de prevención en diferentes instituciones dando a conocer la problemática, ya que muchos desconocen de su existencia y quienes han vivido casos como estos no saben ante qué entidades recurrir para presentar la denuncia.

La sextorsión puede llevar al suicidio
Las víctimas de sextorsión se sienten en un callejón sin salida. Son muchas las situaciones que las abruman y que las llevan a tomar decisiones equivocadas. Muchas veces hay sentimiento de culpa y vergüenza por haber caído en el juego de otro, sumado a esto viene la humillación a la que será sometida su intimidad. Esta mezcla de sentimientos provoca ansiedad, angustia y desesperación.

Al no saber a quién acudir, muchas veces las víctimas llegan a vivir altos estados de depresión que sin el acompañamiento de profesionales pueden terminar en el suicidio.

 

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