Jerusalén y el Polo Norte están bajo el mismo techo en Montería

Durante 15 años Leonor Cabrales de Rodríguez ha dedicado gran parte de su vida a los pesebres. El amor, la dedicación y el empeño son la combinación perfecta a la hora del montaje. Además, es minuciosa al momento de ubicar cada pieza.

Esta mujer tiene uno de los pesebres más grande de la ciudad de Montería. Asegura que su amor por todo lo relacionado con la Navidad viene con ella desde muy pequeña. “Cuando tenía 8 años vivía al lado de la curia, en ese entonces estaba el padre Arnulfo Hernández y con él me iba a visitar las novenas en diferentes partes de la ciudad. Con esto mi espíritu navideño fue creciendo más”.

Para ella cada pesebre realizado es una muestra de agradecimiento a Dios por todas las bendiciones recibidas. Desde julio inició trabajando en la elaboración de varios de los objetos que hoy adornan al nacimiento como casas, puentes y vasijas, que además hizo a mano. “En el montaje duré una semana, tuve ayuda de otras personas, entre ellas mis nueras y un señor que me colabora en los espacios más complicados de organizar”, relató.

Y es que Leonor Cabrales de Rodríguez no solamente es una apasionada por el tradicional pesebre, también le gusta innovar. Desde hace cinco años uno de los rincones de su casa está dedicado al Polo Norte. La nieve, los osos polares, árboles de cristal y cabañas son algunos de los elementos que hacen parte de la hermosa decoración.

Pero hasta aquí no termina ese amor que ella siente, vive y respira por la Navidad, en otro espacio de su vivienda tiene objetos representativos de diferentes países de América y Europa como México, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Italia, España, Paris, entre otros. De esta manera recrea la época de fin de año de esos lugares del mundo. Afirma que en esta oportunidad quiso realzar en su pesebre a Jerusalén.

Al finalizar las fiestas espera que pase el día de Reyes Magos y comienza el desmontaje. Con mucha precaución recoge y envuelve cada objeto, para luego guardarlos en dos habitaciones.

Aunque no quede ni un solo objeto relacionado con la Navidad en su casa, su espíritu se mantiene igual de feliz durante todo el año.

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