El país de las maravillas

Por: Luis Montalvo – Comunicador Social 

Lo que para algunos representa la solución a los problemas de Colombia y ven venir un futuro prominente con el nuevo gobierno, para otros se ha convertido en una auténtica pesadilla diaria, en la que vaticinan una catástrofe política, social y económica del tamaño de la misma Venezuela. 

Yo por el contrario pienso que si a Colombia no la acabaron los 50 años de guerra, el narcotráfico, Pablo Escobar, la pobreza y la desigualdad, muy probablemente ni este gobierno ni ningún otro, sea capaz de doblegarla. Poco importa lo que yo piense frente a la realidad que se impone frente a nosotros, una que nos deja ver un país partido a la mitad, con problemas profundos, que se escapan incluso de la soberanía y el actuar del legislativo y el ejecutivo.

Me gusta pensar en Colombia como el país de las maravillas, similar al que viajó Alicia en la antiquísima obra del matemático Charles Lutwidge. Un territorio que es un completo sinsentido, entiéndase bien; ya que algunos tienden a confundir el término con el de despropósito, sin embargo son completamente antagónicos. 

Un sinsentido es que estamos peleándonos por el petróleo y el gas cuando somos profundamente ricos en agua y biodiversidad, un despropósito es que en el Chocó se mueran niños de hambre.

Que los salarios de los congresistas y los debates sobre cuánto deberían ganar sean el tema principal durante meses en los medios, es un sinsentido; por el contrario un despropósito es todo el dinero que la corrupción le ha quitado a madres, padres, niños, estudiantes, obreros y ancianos de Colombia.

Tal como en la obra de Lutwidge Colombia es un sinsentido, pero se le podría llamar “país de maravillas”, donde sucesos extraordinarios ocurren todos los días, tenemos cosas únicas e inigualables para otras naciones, sin embargo estamos presos de ideas absurdas, absortos en luchas banales, en las que idealizamos a los políticos como si fueran seres diferentes a nosotros, por eso a Gabo no se le hizo tan difícil inventarse Macondo, era obvio que el mayor exponente del realismo mágico tenía que ser colombiano, aquí y solo aquí la realidad agarra a la ficción y le “mama gallo”.

Los colombianos tenemos que empezar a creer que la fuerza de esta nación no son los que están en el poder, sean “buenos” o “malos”; mientras ellos por años han desangrado el estado, nosotros hemos puesto los muerto en la guerra, mientras ellos se eligen con dineros del narcotráfico a nosotros nos dejaban sin educación y salud. Nosotros hemos resistido, hemos aguantado.

Los que tienen fe en este gobierno y los que no, hemos comido del mismo plato desde que nacimos, Gustavo Petro no acabará ni hará mejor a esta nación, a este país de maravillas lo sacamos adelante tu y yo.