La emergencia se repite: una historia que puede acabar

Por: Fabián Enrique Lora Méndez.

En lo que va corrido durante los primeros días del mes de septiembre, periodo de consolidación de la segunda temporada de lluvias del año 2021, que se iniciará a mitad del mes, ya van más de 3.547 familias afectadas.

Se han venido presentando innumerables hechos de carácter natural en el país, el departamento de Córdoba por sus antecedentes ha sido área vulnerable a estos eventos, lo que conllevaba a plantearnos sí Córdoba es un territorio seguro y ambientalmente sostenible, cuáles son los respectivos planes de contingencia que se implementan y si se están implementando con las medidas correspondientes para que estos sean efectivos.

Hemos visto, de un momento a otro a familias que lo perdieron todo. La tristeza los agobia y eso se ve reflejado en sus rostros. Y es que, todos los años en temporada de lluvias miles de personas se ven afectadas por el desborde de ríos y quebradas que terminan arrasando sus enseres, cultivos, animales y sus casas. Esta realidad se vuelve repetitiva cada año, durante la época.

Nuestro departamento, no puede continuar bajo el común denominador en todos estos casos: deterioro del paisaje, afectación de la movilidad y riesgos a la salud: la mayor parte de los damnificados son personas humildes, que han construido sus viviendas en inmediaciones a los afluentes sin importar los riesgos a presentarse. Según la Ley 388 de 1997, el plan de ordenamiento territorial (POT) es el instrumento básico para el proceso de ordenamiento del territorio municipal.

De esta manera, la gestión del riesgo de desastres está incluida dentro de tres componentes que estructuran los planes de ordenamiento territorial precisamente para que los barrios no estén ubicados en la ribera de ríos.

La ubicación geográfica de nuestro departamento y sus características hidro climáticas y físicas lo hacen expuesto a distintos fenómenos ambientales. Registros de hechos de emergencia han puesto al territorio cordobés en situaciones de crisis económica y social. En cuanto a los registros de inundaciones uno de los eventos más impactantes se presentó en el año 2007 en el cual hubo 57 inundaciones en los distintos municipios y más de 166.000 familias afectadas para ese entonces. En 2010 se reporta el fenómeno de “La niña” y las fuertes precipitaciones asociadas a este evento afectaron de manera significativa a la región presentándose así daños socioeconómicos para la población, los municipios de mayor afectación fueron Cereté y Lorica.

Hoy, nuevamente el balance negativo de las lluvias afecta, y pese a los alcances de los gobiernos locales y del nivel nacional, para los expertos en gestión del riesgo y emergencias, todos los esfuerzos económicos y sociales serán simples pañitos de agua tibia hasta que no se solucionen dos problemas de fondo: el sistema de alcantarillado y canales pluviales y la reubicación de miles de viviendas que están en lugares de alto riesgo.
Sin duda alguna, el departamento de Córdoba cuenta con un sistema integrado para la elaboración de planes de contingencia, partiendo desde las alcaldías municipales las cuales son las encargadas de fundamentar las estrategias encaminadas a la seguridad y protección de los habitantes de sus respectivos municipios ante eventos que son incontrolables, sin embargo, es de suma importancia responder de forma oportuna para mitigar los efectos socioeconómicos que surgen a partir de estos fenómenos, así como evitar, en lo posible este tipo de afectaciones a campesinos y familias más vulnerables.

Persiste la alerta roja en las cuencas de los ríos Sinú y San Jorge y, en seguimiento a los fenómenos hidrometereológicos reportados por el IDEAM y demás entidades competentes, informan que la alerta roja en estas cuencas persiste con posibilidad de incremento en los niveles del afluente.

En conclusión, una planificación de infraestructura vial y drenajes basado en lluvias, ascensos y cambio climático es de suma importancia y permitiría gozar de mayor bienestar durante y después de las lluvias. Ya pasan de 30 mil los damnificados por inundaciones en Córdoba, y los municipios de Ayapel y Lorica con mayor número de afectados, vale la pena destacar que son tres los componentes dentro de la gestión del riesgo: conocimiento, reducción del riesgo y manejo de desastre.

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