La Orilla del Gestor: Más que una bodega de libros

Por: Óscar Melendres Garcés. Escritor, exsecretario municipal de Cultura de Buenavista, Córdoba; Consejero Departamental de Cultura; cofundador del Festival Nacional de Mapalé y Música Folclórica de Buenavista – Córdoba.

Es apenas natural que para algunas personas aún no cambie la concepción de que las Bibliotecas son una especie de bodegas de libros. Nada más alejado de la realidad. Las Bibliotecas son escenarios dinamizadores del conocimiento, motores que impulsan el aprendizaje y espacios que nos conectan con el mundo.

Colombia es un país en el que los últimos gobiernos han realizado cruzadas importantes en la búsqueda del fortalecimiento de las Bibliotecas públicas y de las Redes de Bibliotecas que existen en la geografía nacional.
Uno de los procesos más relevante y destacado dentro de dicha cruzada es la implementación del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas. Una iniciativa que pretende aumentar los índices de lectura en un pueblo que posee una inmensa riqueza en creación literaria y en trabajos de investigación.

Otro aspecto importante en el que ha intervenido el gobierno nacional para el fortalecimiento de las Bibliotecas Públicas es, indudablemente, el de la infraestructura. En este sentido ha sostenido la cooperación con el gobierno de Japón, el cual ha posibilitado la construcción de un gran número de edificaciones destinadas al funcionamiento de Bibliotecas públicas en igual número de municipios. Resultado de esta alianza los municipios de Puerto Libertador, Puerto Escondido y Buenavista han sido los últimos territorios del departamento de Córdoba donde se han efectuado obras destinadas a dicho objetivo.

Ahora. Bien valdría la pena preguntarnos qué se hace en nuestro departamento en favor de las Bibliotecas y más allá de éstas en beneficio de sus usuarios que son su razón de ser. No tiene sentido una Biblioteca sin usuarios.

Existe en el departamento de Córdoba una Red de Bibliotecas que es liderada desde la Secretaría de Cultura Departamental. Esta red se reúne periódicamente y establece algunos planes de acción en procura de que en los municipios se optimice el servicio de estas instituciones. Así mismo esta red articula con el ente central las acciones, planes y proyectos que desde la capital del país se formulan para fortalecer a los territorios.

Sería muy conveniente que esta red departamental se dinamizara y pudiera llegar con muchas más iniciativas a los 30 municipios del departamento. A menudo se escuchan quejas sobre la falta de acompañamiento y de operatividad de dicha organización. Elaborar una agenda de trabajo incluyente que permita reunir a los bibliotecarios del departamento y capacitarlos, orientarlos por lo menos dos veces al año y en lo posible con rotación hacia los municipios. Sería un ejercicio que motivaría a quienes ejercen esta labor.

Las administraciones municipales y la misma departamental aplican un gravamen en sus procesos contractuales denominados Estampilla Pro Cultura. Este gravamen va desde el 0.5 hasta el 2 % de cada contrato celebrado en los gobiernos locales. Establece la Ley que no menos del 10% de este recaudo debe ir destinado a las Bibliotecas Públicas. Es sano, saludable y bueno pensar que en nuestros territorios este recurso se destina sagradamente para el fortalecimiento institucional de las entidades señaladas en la Ley.

Lo que se hace es positivo, muy positivo, pero a mi modo de ver las cosas hace falta implementación de más acciones que posibiliten un verdadero empoderamiento de las comunidades por sus Bibliotecas públicas y que permitan una interacción más fluida entre estas instituciones y los usuarios.

Es imperativo que los gobiernos locales definan y establezcan un mecanismo que permita a los bibliotecarios permanecer en sus cargos por lo menos el periodo completo de un alcalde. Grandes cantidades de recursos invierte el gobierno nacional capacitando bibliotecarios cada año y estos son cambiados cada seis meses en la mayoría de los municipios. Se pierden las capacitaciones, no hay procesos y la interrupción lo que trae es improvisaciones.

A los bibliotecarios hay que brindarles más herramientas en cuanto a la cualificación para que se conviertan en gestores de proyectos que fortalezcan la oferta de servicios que prestan desde sus lugares de trabajo. Córdoba es el departamento que menos proyectos presenta a las convocatorias del Ministerio de Cultura con destino a ser ejecutados en acciones de fortalecimiento a la Lectura y a las Bibliotecas. Carecen nuestros bibliotecarios del conocimiento para hacerlo. Hay que capacitarlos.

Son acciones sencillas de aplicar. Es cuestión de que se tenga la voluntad y se puedan articular iniciativas entre el gobierno departamental y los municipales para darle el protagonismo que merecen nuestras Bibliotecas Públicas, de tal manera que se aleje la percepción de que son una bodega de libros.

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