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Estoy cansada de que me llamen bruta, boba, ignorante y Castrochavistaenmermelada: Adriana Lucía

La cantante caritera Adriana Lucía se despachó en su cuenta social de Twitter y expresó que está cansada de que la insulten por expresar sus sentimientos y resaltar que este 21 de noviembre saldrá a marchar.

La cordobesa Adriana Lucía expresó: «Yo no debería escribir esto; jamás publico nada, no tengo ni fotos. Pero estoy cansada de que me llamen bruta, boba, ignorante, Castrochavistaenmermelada, que sigo la “moda de social” por ser “cool”. ¡Hágame el favor! Como si en Colombia eso no fuera motivo de linchamiento».

Anteriormente había resaltado lo siguiente: 

«»La generación de la no violencia”, así se llamaba la campaña que me cambió la vida. César López me invitó a hacerla junto a él y acepté feliz sin tener muy claro de qué se trataba todo. Trabajaríamos inicialmente con menores desmovilizados o en procesos de reinserción.

Trabajamos con muchas comunidades en Bogotá,Cauca, comunas de Medellín, Pereira, Ciudad Bolívar, Montes de María y donde sea que nos llamaran. Fuimos a Nueva York al congreso mundial “control small arm” en la ONU. Cantamos en el “broadway supper club” junto a Angelique kidjo.

Nos fuimos a Brasil, a trabajar en las favelas cantagalo, Vigariu geral, Complexo Alemao; visitamos el centro de detención a menores de Río de Janeiro.Trabajamos con “Afro reggae”, nuestros anfitriones. Cada noche vomité, cada noche lloré, cada día me costaba tragar la realidad.

Nos vinculamos también con la unidad de víctimas, el centro de memoria y junto a la oficina contra la droga y el delito de ONU llegamos a muchas poblaciones y comunidades más apartadas. Conocí la Colombia olvidada y eso que yo nací en la zona rural de Córdoba.

Cometí todos los errores posibles porque nunca hice caso a “no crear vínculos” con los chicos que trabajábamos y esto me costó mucho. Mi sanidad emocional estaba bastante afectada. Las historias más tristes y macabras las escuché por esos días. Nuevamente vomitaba cada día.

No importa si venían de la guerrilla, paras o pandillas, allí todos eran lo mismo: niños a los que se les robó la infancia. Niños que matamos dos veces por no cuidarlos y por olvidarlos. Sin historias de amor ni de esperanza. Sin recuerdos de dónde venían, los hijos de nadie.

El sueño de César era un batallón artístico de reacción inmediata y yo siempre he estado firme aunque en esa época me dediqué de tiempo completo a seguirle cada invento. Yo creo que de amor sí se vive porque es que no recuerdo de qué más pudimos vivir en esos años difíciles.

Conozco las poblaciones más golpeadas de éste país y saben mis amigas y amigos líderes que les he acompañado cada vez que me han llamado. Junto a la policía de antinarcóticos he conocido lugares inimaginados de Colombia trabajando en prevención a consumo.

Yo no he trabajado nada; soy NADA en comparación a tanta gente que diariamente arriesga su vida y entrega todo por sanar éste país y reclamar sus derechos pero sí sé de qué hablo y asumo lo que digo. Son muchos años caminando aquí y me mantengo firme hasta que Dios me permita.

Que me han engañado, que mi cristianismo da pena (sí, soy cristiana), que me encanta elvandalismo, que deberían secuestrame y violarme, que si yo quién soy. Uno tiene que ser muy ignorante y alienado para pensar que si uno marcha es porque no trabaja y quiero todo regalado».

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