Perfiles

Claudia Lago, un pedacito de Cuba en Montería

Claudia Lago nació en La Habana, Cuba. A sus 15 años llegó con sus padres a Colombia. Para entonces, ellos emprenderían algunos proyectos personales y profesionales en Bogotá, ciudad en la que Claudia terminó sus estudios escolares y realizó su carrera universitaria. Desde 2008, por cosas del destino, esta cubana vive en Montería, de hecho fue aquí donde tuvo a sus dos hijos y donde consolidó su obra maestra: Libro Tinto, un lugar muy cultural para leer y compartir cerca a la Ronda del Sinú.

Claudia se refiere a Colombia como un país que quiere mucho a los extranjeros. Sobre los monterianos, piensa que se parecen mucho a los cubanos. En entrevista con La Prensa Web, esto contó sobre su vida:

¿Cómo fue crecer en Cuba?

Soy habanera, mi país es extraordinario. Hablar mal de tu país es como hablar mal de tu mamá. Mi niñez fue extraordinaria. Vivir en el mar es lo máximo, aunque bueno, Cuba no es tan marino como se cree, pero como es una isla se vive en torno al mar. Mi niñez fue muy sana, muy sencilla. Allá te forman distinto, trato de aleccionar a mis hijos, en lo que se puede, así.

Me vine siendo una niña. Tras varios años en Bogotá, llegué a Montería y me terminé quedando. La gente en Montería es muy parecida a la gente en Cuba. Me he sentido como en casa.

¿Cómo llega una cubana a Montería?

Conocía a Córdoba desde que vivía en Bogotá. Mi esposo, quien es bogotano, es veterinario y varias veces tenía que venir a trabajar, yo venía con él. Decidimos en algún momento darnos un descanso, cambiar de ambiente y buscar una ciudad más pequeña, distinta a la caótica Bogotá, donde aún viven mis padres. Recuerdo que le dije: “Pues vámonos para Montería, la gente es muy querida, la comida me encanta, sobre todo la árabe”. Terminamos quedándonos. Mis dos hijos, Santiago y Luciana, son monterianos.

¿Y a ellos los educas como te educaron a ti?

Ellos son bastante cubanos, incluso en su forma de hablar. Procuro criarlos como me criaron a mí, procuro no darles todo, así lo tenga. En Cuba, cuando estaba pequeña jugábamos Me lo apunto, un juego en el que compites por apuntarte algo, por tener imaginariamente algo que ves: “me apunto ese carro, me apunto ese saco”. Es un juego en el que nos ilusionábamos con tener algo sin necesidad de tenerlo físicamente y sin envidia, donde lo que te gusta te lo apuntas y tu vida sigue sin que pase nada. A mis hijos les enseñé a jugar Me lo apunto. Muchas veces vamos a almacenes de juguetes no a comprar, solo a jugar Me lo apunto, a ellos les encanta. Creo que así se resume haber nacido y haberme criado en Cuba.

¿Qué piensas de Fidel Castro?

Soy totalmente apolítica. Lo que me gusta de un político, me gusta per se; no porque pertenezca a un partido. Soy capaz de separar el conjunto de la persona, es decir: “Me gusta tal idea, pero las demás no”. De Fidel me gustan muchas cosas, otras no. Me gusta que lo social es la columna del gobierno y eso es fundamentalmente salud y educación. Cuba es una isla que no tiene nada, donde hay gente preparada porque hay educación, eso permite inventar muchas maneras de generar alimentos, negocios. Cuando hay salud y educación, todo lo demás llega solo. Esa ha sido una de las banderas de Cuba, por supuesto con miles de problemas. Hoy en día, hablar de educación sin tecnología es complicado, pero no quiero entrar en minucias. Me parece que es un gobierno que piensa que todo el mundo debe ser educado, que la universidad tiene que ser gratis y tiene que ser buena, no importa si eres hija del ministro y yo no lo soy, tenemos el mismo derecho.

Lo otro que me gusta es que Fidel puso a Cuba en el escenario mundial como un país valiente y capaz, con toda la situación de política internacional que sucedía en el mundo, de levantarse con cosas importantes: investigación, cultura, deporte, eso me parece meritorio.

¿Qué no te gusta?

El gobierno no te tiene que decir lo que tienes que hacer. Debe haber tolerancia y libertad para elegir si te gusta o no algo, e irte.

¿Qué tal la gente de Córdoba?

La gente en Córdoba es gente culta, con ganas de aprender. Los cordobeses son gente emprendedora, trabajadora, gente que viaja a otros lados buscando espacios culturales. Está el mal pensar de que los costeños son solo vallenatos –y me encanta el vallenato-, no es una crítica, ni más faltaba-.

¿Por qué se te ocurrió crear Libro Tinto en Montería?

Soñaba con tener un negocio que pudiera disfrutar, atender y vivir, y eso son los libros para mí. Ahora, los libros solos pueden parecer aburridos, hay que ponerles un buen café o un buen vino. La soledad es un placer, me encanta estar en familia, pero hay momentos en los que quieres estar solo, con la música que te gusta, revisar Internet, leer un buen libro o hablar tranquilo por teléfono o con algunos amigos. Esto era lo que me soñaba para Montería y para mí, soy egoísta en ese sentido. La música también es importante, salirse un poco del formato tradicional. La idea de Libro Tinto, que ya lleva tres años, es romper paradigmas.

¿En qué libros y en qué vinos te enfocas?

En Libro Tinto no encuentras todo tipo de literatura. Tenemos principalmente novelas, novelas históricas, biografías y obras de Relaciones Internacionales. Con los vinos procuré hacer lo mismo, así que no encuentras los vinos que venden en los almacenes de grandes superficies, son vinos distintos: argentinos, chilenos e italianos, por mencionar algunos, que vienen de regiones en que son cultivados amor, con todo un proceso; no son industriales, sino de calidad.

¿Por qué en el centro?

Quise hacerlo en el centro porque vivo total y absolutamente enamorada de Montería y el centro de Montería es divino, pero a veces la gente no valora lo que tiene porque lo ve todos los días. Como no soy de acá vivo enamorada de la Ronda, de la Catedral. Me parece hermosa la infraestructura de la ciudad. Quería un espacio individual, pero también para compartir, un lugar de libros y vinos en un barrio incluyente.

¿Qué leemos los monterianos?

La literatura no tiene un nicho y los vinos tampoco. Han llegado mototaxistas a pedirme Ana Karenina; adolescentes que preguntan por un buen vino; escritores, profesores, diseñadoras de moda, gente que quiere celebrar su cumpleaños leyendo. La gente llega y busca de todo, la novela histórica llama la atención y las novedades literarias también son muy apetecidas. Gabriel García Márquez es un clásico que no pasa de moda.

¿Y tú qué tanto lees?

Me leo un libro a la semana. Un libro es mágico, te abre la mente. El último que me leí fue La chica del tren. Mi mesa de noche es un arrume de libros, tengo sellos y les pongo la fecha en la que los leí. Mi esposo lee más que yo. A él le gusta mucho la novela histórica; a mí, la novela normal. En Libro Tinto voy a instaurar un club de lectura, la idea reunirnos una vez al mes y discutir un libro.

¿Qué crees que pueda pasar en tu país ahora que murió Fidel?

No sé qué pueda pasar ahora. Aparentemente el nuevo presidente de Estados Unidos tiene a todo el mundo sin saber qué va a pasar. Quizá él vea a Cuba como una oportunidad de negocio. Lo otro, es que cuando muere un personaje como Fidel la gente se apega mucho más a sus ideas. Es como cuando estás lejos y extrañas la comida de casa. Los que lo querían, ahora lo idolatrarán y los que no, lo odiarán más.

¿Cuándo vuelves a Cuba?

Trato de ir dos veces al año. Me encanta volver, recorrer las calles, compartir con mi familia. Este domingo vuelvo.

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