Autoridad ambiental alerta sobre presencia de caracol africano

La presencia de un caracol africano en el barrio La Castellana de Montería puso en alerta a la autoridad ambiental del departamento de Córdoba. La Corporación Autónoma de los Valles del Sinú y San Jorge, CVS, ante esta situación hace un llamado a la comunidad a estar prevenidos con la presencia del molusco, ya que es muy peligroso.

El caracol gigante africano es una especie invasora que a simple vista es lento e inofensivo, puede adaptarse a condiciones climáticas extremas. Se reproduce a gran velocidad, ya que pone entre 30 y 300 huevos que arrojan crías en 20 días.

El animal se está volviendo una amenaza nacional, no solo ambiental y agrícola, sino para la salud pública. Esta especie invasora desplaza a otras y daña ecosistemas. Para los agricultores es una plaga que destruye cultivos, mientras que para la sociedad civil este representa un riesgo en la salud, ya que es vector de nemátodos del género Angiostrongylus normalmente presentes en los pulmones de ratas, y que se transfiere al comer caracoles crudos o mal cocidos, ocasionando meningoencefalitis eosinofílica o la ileocolitis eosinofílica en humanos y animales silvestres, ambas confirmadas en nuestro continente.

Otra forma de contagio es por contacto directo, después de tocarlos llevar las manos contaminadas a los ojos, nariz o boca. Aunque no es venenoso, sí es necesario realizar los procedimientos de manejo, manipulación y eliminación adecuados, para evitar que se propague y siga afectando cultivos, ecosistemas y la salud de las personas.

Para tener en cuenta:
• En caso de contacto lavar inmediatamente.
• No consumirlo, transportarlo y/o comercializarlo.
• Evitar y eliminar de los jardines restos de madera, tejas, ladrillos, escombros u otros elementos que puedan conservar humedad y servir de refugio para el caracol.
• No usarlo como carnada, adorno o mascota.
• No deben ser incinerados vivos.
• En caso de establecer contacto, si es necesario, se deben usar guantes de carnaza, impermeables y tapabocas, para luego depositarlos en bolsas plásticas con agua para ahogarlos, o agregarles gran cantidad de sal de cocina o cal, esto permitirá la deshidratación del caracol, y finalmente cerciorarse que estén muertos para enterrarlos a una profundidad considerable, evitando así malos olores y que animales domésticos los consuman. Los guantes y tapabocas deben ser desechados.

Rafael Espinosa, biólogo marino de la Unidad de Calidad Ambiental de la CVS. 

 

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